lunes, 21 de noviembre de 2016

"UN REINO DE AMOR" Colocenses 1; 12-20


“Y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados. Él es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. Él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz”.

Palabra de Dios






Pablo no había estado en Colosas, ciudad de Frigia (Asia Menor, hoy Turquía). Fue su discípulo Epafras quien fundó allí una comunidad cristiana a la que trasmitió el Evangelio y también el aprecio a Pablo. No mucho después, fue Epafras a visitar al Apóstol a Roma durante su prisión para darle cuenta de los peligros que amenazaban a aquella iglesia, provenientes de las infiltraciones de ciertas sectas que buscaban otra cosa, que trataban de desvirtuar la persona de Cristo. Pablo reacciona y trata de aclarar en esta carta el sentido y alcance del misterio de Cristo.

Así como el Apóstol Pablo, nuestras oraciones deberían estar llenas de gratitud. Pablo estaba agradecido porque Dios, en su gracia, nos ha dado una herencia que compartiremos con los santos en el reino de los cielos.
Pablo estaba agradecido porque hemos sido liberados del reino de Satanás. Estábamos muertos en delitos y pecados; vivíamos siguiendo la corriente del sistema del mundo Y, ahora hemos sido trasladados al reino de su amado hijo. La única forma en que se puede formar parte de este reino es abriendo nuestro corazón y recibiendo al Señor Jesucristo como el único Salvador. Y entonces, de esta manera recibiremos el Reino de Dios en nuestras vidas.








Así que no solo hemos sido trasladados a su Reino, sino que también tenemos por El, el perdón de pecados. Dios no perdona el pecado de una forma sentimental. La redención la tenemos por su sangre. Y, "la redención" aquí, quiere decir que Él puso en libertad a alguien que estaba esclavizado. El pagó el precio para liberarnos de la esclavitud.
Y así vemos como Pablo da gracias a Dios por cinco hermosas verdades. Dios nos ha hecho dignos de compartir la herencia de los santos en el reino de la luz. Nos ha liberado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado hijo. Nos ha redimido por medio de Cristo y nos ha perdonado los pecados por medio de Su sangre. Cinco hermosas razones que si lo tomamos como tales seguramente comenzaremos a sentirnos muy cerca de la felicidad.








Y que debemos hacer para vivir todo esto? Para empezar a sentir todo esto? En el Evangelio de ayer veíamos como el buen ladrón se convierte en el primer ciudadano en entrar al paraíso, por solamente hacer cuatro cosas:



· Aceptar la divinidad de Cristo: “¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena?”
Dios es el creador de todas las cosas, que nos ama con locura y por ese amor es que tenemos esta vida



· Arrepentirse y reconocerse pecador: “Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho”
No importa que tan graves sean tus faltas, que tan bajo has caído, la mano de Dios siempre esta tendida para que te sostengas de El, reconocerse pecador es mirar en nuestro interior y ver que sin El no somos nada, que la herencia de la que habla Pablo es nuestra vida heredada de Dios Padre, procuremos no mal gastarla en cosas que nos hacen mal al alma.





                      




· Reconocer la inocencia de Cristo: “…pero éste no ha hecho nada malo”
Cristo ha dejado la vida por sus amigos, ha llegado amarnos hasta el extremo, a jugarse por cada uno de nosotros sin importarle el precio que debía pagar aun quizás con miedo de todo lo que iba a sufrir pero sabía en su interior que esa era la voluntad del Padre.
Muchas veces a nosotros se nos hace difícil acercarnos a quienes hemos hecho daño, se nos hace difícil tener gestos de afectos con nuestros seres queridos; ser solidarios con el que lo necesita; ser amable; ser paciente; servicial; es dar; dar hasta que duela, no están solo involucrarse sino comprometerse; en otras palabras dejar la vida por los amigos.

Y por ultimo
· Entregar el corazón a Cristo: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino”
No sé cuántas horas, cuantos minutos le quedaban de vida al ladrón, pero esos pocos minutos de su vida se los entregó a Jesús. Entregar el corazón va más allá de una simple oración a Dios y decirle que le amamos y que ofrecemos nuestro corazón y nuestra vida a Él; entregar el corazón es algo mucho más profundo, pues no tiene que ver solamente con las palabras, sino tiene que ver con hechos.

Pero, ¿qué es entregar el corazón a Dios? Entregar el corazón a Dios es vivir apasionados por su Palabra, es conocer a Dios en todos sus sentidos, vivir una vida en comunión con Él, es aceptar su voluntad, sujetarnos a sus mandamientos y ordenanzas, es decirle “heme aquí” cuando Él nos llama, es también tener una actitud de adorador y de servicio, es permanecer en gozo todos los días aun cuando las circunstancias de nuestra vida sean muy adversas, es mantenernos de pie en la tormenta o la prueba recordando que ésta es para bendición y fortaleza; es también creerle a Dios confiando plenamente en Él, dándole siempre gloria, honra, alabanza, adoración, ofrenda y bendición, en conclusión, nuestro corazón es AMAR a nuestro Dios con todo lo que somos.


Jesucristo es el Rey del Universo, que se muestra en la debilidad y nos recuerda el triunfo del amor sobre el odio; la humildad sobre el orgullo; la paz sobre la guerra; porque su Reino no se impone por la fuerza, sino por la verdad y el amor. Ojala, que en el camino de nuestras vidas, sea Jesús quien reine en nuestros corazones. Animo!!



Buena semana para todos!!




lunes, 14 de noviembre de 2016

A IMITAR A SAN PABLO!! 2 Tesalonicenses 3,7-12


“Ya saben cómo tienen que imitarnos, pues no vivimos sin control ni regla mientras estuvimos entre ustedes. No pedimos a nadie un pan que no hubiéramos ganado, sino que trabajamos duramente noche y día hasta cansarnos, para no ser una carga para ninguno. Teníamos, por supuesto, el derecho de actuar en otra forma, pero quisimos ser para ustedes un modelo que imitar. Además, cuando estábamos con ustedes les dijimos claramente: el que no quiera trabajar, que tampoco coma. Pero ahora hemos oído que hay entre ustedes algunos que viven sin control ni regla y no hacen nada, muy ocupados en meterse en todo. A ésos les mandamos y les rogamos, por Cristo Jesús, nuestro Señor, que trabajen y se ganen la vida en vez de molestar”.


Palabra de Dios

Para los que leímos sobre el apóstol San Pablo seguramente nos atrapo su manera de vivir y su manera de Evangelizar. Pablo fue inspirador para los primeros Cristianos y a través del tiempo también lo es para nosotros. Pablo nos enseña con su vida y su ejemplo; su compromiso, su entrega, su pasión, su amor a Dios y a su Iglesia. El estilo de vida de San Pablo, expresa una vida consagrada e inspirada en la pobreza, castidad y obediencia. 








Imitar al Apóstol es ponerse al servicio de los hermanos, al servicio de las personas que nos rodean, preocuparnos por sus necesidades, dando una mano en lo que sea necesario, en la casa, en el colegio, en la universidad. Siempre esperan algo de nosotros.



 



Imitar al Apóstol es predicar con el Evangelio, la palabra de Dios nos anima, nos fortalece, es no callar la verdad, la verdad basada en el amor al prójimo, es llevar a todos los lugares de mi vida esa Palabra, para que muchas personas que no conocen a Dios puedan encontrar en sus oscuras vidas un poco de luz, para poder encontrar el camino de la felicidad.


                     


Imitar al Apóstol es vivir identificado con Xto:


“Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Ga. 2-20)


San Pablo nos permite comprender que no somos ruedas sueltas, que somos parte de un mismo cuerpo, donde sin ser iguales, experimentamos la comunión y servimos de distintas maneras, según el don que Dios nos ha confiado a cada uno (Rm 12, 3-13 / 1Co 12, 12-30). Nos invita a no dejarnos llevar por la carne, a ser testigos inspirados por el Santo Espíritu (Rm 8, 1-13), al buscar el bien común, trabajando por el pan de cada día (2 Ts 3, 10-13), Reconocer que Cristo derribó con su cuerpo el odio que nos separaba (Ef 2, 13-16).

 

Con san Pablo descubrimos la fuerza de la predicación y la necesidad de anunciar a muchos esto que se desborda de muestra mente y corazón, ay de mí, si no predico el Evangelio (1Co. 9, 16-19.



Pero el apóstol también nos dice que no es tarea fácil, se nos reirán, nos dirán que no se puede, que dejemos para mañana lo que tenemos que hacer hoy, el mundo nos ofrece otra manera de vivir, la tentación del placer, el dinero nos hacen ver que la felicidad pasa por otro lado. En el Evangelio de ayer el mismo Jesús nos decía nos perseguirán a causa de su nombre. Mantenernos firmes en la FE será la clave para no bajar los brazos, una FE que sea consiente, creciente y compartida.




                     



Consiente: saber que sin Dios nada soy, que me ha dado la vida, que me ama y quiere mi felicidad. “Que vivir en gracia si es vivir”.
Creciente: mi Fe crece con cada oración, cada misa, con cada lectura de la Palabra, con cada libro que pueda leer y crecer como joven cristiano.
Compartida: ser ese grano de mostaza, la vela que da luz a toda la habitación, la lavadura que leva toda la masa.



Hoy el Señor quiere que seas tú, como yo, quienes seamos esos instrumentos que se animen a llevar la palabra a todos nuestros ambientes y mostrar a ese Cristo que conocemos y que hace nuevas todas las cosas. Animo!!


 

Buena semana para todos!!





lunes, 7 de noviembre de 2016

MAS ALLA!! 2 Tesalonicenses 2,16–3,5


“Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena. Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes. Rueguen también para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe. Pero el Señor es fiel: él los fortalecerá y los preservará del Maligno. Nosotros tenemos plena confianza en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo nuestras disposiciones. Que el Señor los encamine hacia el amor de Dios y les dé la perseverancia de Cristo”.


Palabra de Dios





En esta semana hemos celebrado la fiesta de todos los santos y de los difuntos. Algunos se han empeñado en provocar una polémica hablando de la incineración y las cenizas de los muertos. En este año de la Misericordia debemos poner mas atención en los vivos mas que en los muertos así lo decía el Evangelio de ayer “No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos”.



Si morir es dejar un hueco para los que vienen detrás y es el último acto de amor que podemos hacer en este mundo, esperar en la resurrección, es un acto de esperanza que proclamamos en cada eucaristía, en la que celebramos la muerte y la resurrección de Jesús. Si Dios es el Dios de la vida, estamos convocados a vivir y a dejar vivir, a crear vida, que nadie se encierre en la muerte, los cristianos confesamos que la vida no termina, se transforma.




Pablo nos invita a vivir nuestra vida de una manera diferente, al lado de nuestro Señor Jesucristo, Dios nos ha dado la vida con la única misión de ser felices, porque de El venimos y hacia El vamos,

Pero la vida es demasiado hermosa como para pasarla sin alegría y sin amor. Por supuesto que, en este mundo, no existe la felicidad perfecta y duradera, que sólo disfrutaremos en el cielo; sin embargo, en la medida de lo posible, se puede ser feliz y vivir con alegría, a pesar de las enormes dificultades de la vida diaria. Incluso, cuando vienen los momentos más trágicos de la muerte de seres queridos o de enfermedades incurables; si tenemos fe, podemos dar sentido a una vida, aparentemente inútil, y podemos levantar la cabeza hacia ese Dios Amor, a ese Dios misericordioso que nos anima a seguir viviendo y a luchar por la salvación de los demás.








Nuestra vida no termina con la muerte. Hay un más allá luminoso y feliz, donde Dios, Padre amoroso, nos espera con infinito amor. Olvidarse de Dios o rechazarlo, es como vivir sin el sol de cada día, es vivir sin perspectiva de futuro, y así la vida no tiene sentido. El sentido de la vida está en Dios, que nos ama, aunque, a veces, esté oculto y silencioso.





Debemos ser valientes como esos cuatro hermanos que ante la adversidad de muerte jamás dejaron de confiar y defender a Dios. Ojala que podamos vivir con la mirada puesta más allá del horizonte, más allá de la muerte, más allá de las cosas de este mundo. Ojala podamos vivir con la mirada puesta en Dios. Sólo así vale la pena vivir de verdad y para siempre. Animo!!



Buena semana para todos.-