Carta a los Hebreos 3, 7-8
“Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si escuchan hoy la voz de Dios, no endurezcan sus corazones como sucedió en el lugar de la rebelión el día de la prueba en el desierto”
San Pablo Apóstol
Cuantas cosas dijimos aquella tarde, cuantas cosas compartimos aquella mañana, cuantas cosas nos revelo nuestro Padre y las fuimos descubriendo a medida que nos íbamos acercando a Cristo, y nos aferramos a los movimientos o grupos de jóvenes creyendo que unidos a ellos es más fácil recorrer esta vida de santidad, ojo!! No está mal porque nos ayudan mucho, pero muchas veces nos olvidamos que lo más importante es nuestra vida de Gracia, es decir poner a Cristo en nuestras vidas.
Porque digo esto, simplemente porque en tiempo de vacaciones las actividades se terminan y parece que nos olvidamos de ese Cristo, nos tomamos vacaciones y también le damos vacaciones a Cristo, pero saben ¿qué? Dios no se toma vacaciones, la presencia del Cristo sigue en el santísimo. A veces coincidimos cuando volvemos a las actividades los comentarios son, que fue difícil, que sin los grupos es complicado, que no tuve tiempo, no dejes que tu corazones se endurezca, simplemente viví la vida!!
Viví la naturaleza, en la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberla hecho tan hermosa.
Viví tu nombre y condición de cristiano, no te avergüences en verano de ser un joven cristiano.
Viví el domingo, en vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía dominical. Tienes además más tiempo libre.
Viví la familia, dialoga, juega, goza con ellos sin prisas. Reza en familia. Asiste al templo también con ellos.
Viví la vida, la vida es el gran don de Dios. No hagas peligrar tu propia vida y evita riesgos a la vida de los demás.
Viví la amistad, desde la escucha, la confianza, la ayuda, el diálogo, el enriquecimiento y el respecto a la dignidad sagrada de las demás personas.
Viví la justicia, no esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétales y respeta sus bienes.
Viví la solidaridad, no lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco toma vacaciones.
Seguir dando "al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios", o dicho de otro modo , en vacaciones y en todo tiempo, seguí acordándote de Dios y del prójimo, relacionándote con ellos como si ellos se relacionarán contigo. Dios no se toma vacaciones en su búsqueda de amor al hombre. Las vacaciones pueden ser tiempo excepcional para salir a su encuentro. Y es que en verano, seguimos siendo cristianos. Es más, tenemos una magnífica oportunidad de serlo y de demostrarlo.
Animo!!
Cristo cuenta contigo!!
Cristo cuenta contigo!!
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